Cuando las letras empiezan a tener sentido
Sobre las primeras alfabetizaciones entre los 4 y 6 años
Sebastián Encina
10 de abril de 2026
Aprender a leer es uno de los procesos más complejos que enfrenta el cerebro humano. Y empieza mucho antes de que un niño reconozca su primera letra. Empieza cuando descubre que las palabras están hechas de sonidos, que esos sonidos se pueden separar y combinar, y que en algún momento misterioso esa combinación produce significado.
Emilia Ferreiro y Ana Teberosky, en su investigación clásica sobre los sistemas de escritura en el desarrollo del niño, mostraron que los niños construyen hipótesis propias sobre cómo funciona la escritura mucho antes de recibir instrucción formal.¹ Un niño de cinco años que garabatea y dice que "ahí dice algo" está haciendo exactamente eso: teorizar. Está en el proceso, avanzando a su ritmo.
Lo que los libros pueden hacer en esta etapa es acompañar ese proceso sin forzarlo. Los textos con rimas y aliteraciones ayudan a desarrollar la conciencia fonológica, la capacidad de escuchar los sonidos dentro de las palabras, que las bases curriculares del MINEDUC identifican como una de las habilidades fundacionales del período NT1 y NT2.² Los libros con texto visible y legible, donde el adulto puede señalar las palabras mientras las lee, ofrecen al niño la oportunidad de conectar el sonido que escucha con la forma que ve.
Para padres y educadores que acompañan este proceso, vale la pena recordar que cada niño construye esta habilidad en su propio tiempo y con sus propios andamios. Algunos aprenden antes por la vía auditiva, otros por la visual, otros necesitan el movimiento y el juego para que algo encaje. Un buen libro para esta etapa es el que se presta a múltiples formas de ser usado, leído en voz alta, señalado, cantado, dramatizado.
El objetivo en estos años es que el niño llegue a los seis o siete años con ganas de descifrar, con la sensación de que leer es algo que vale la pena aprender. Esa disposición se cultiva con libros que generan placer antes de generar exigencia, con adultos que leen junto al niño sin convertir cada página en una evaluación.
La alfabetización inicial, vista así, es sobre todo un clima. Un ambiente donde las palabras son interesantes, los libros están al alcance, y aprender a leer se parece más a un juego que a una tarea.
Notas y Referencias Bibliográficas
¿Te acompañamos en esta etapa?
Cada libro en nuestra selección ha sido elegido pensando en el desarrollo emocional y cognitivo de los niños.
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