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Guías Didácticas

Leer juntos: el primer vínculo con el lenguaje

Sobre cultivar un hábito lector entre 0 y 3 años

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Sebastián Encina

2 de abril de 2026

El tono, la pausa, la expresión al leer en voz alta van construyendo, semana a semana, una relación afectiva con el lenguaje que antecede en años a la lectura autónoma.

Antes de que un bebé entienda una sola palabra, ya está aprendiendo algo mucho más profundo. Aprende que el lenguaje es un lugar seguro, que las palabras llegan acompañadas de una voz conocida, de un cuerpo cerca, de una rutina que se repite. Eso es lo que ocurre cada vez que un adulto abre un libro junto a un niño pequeño.

La neuróloga Maryanne Wolf, en su investigación sobre el cerebro lector, describe cómo los primeros años de vida son el período en que el cerebro construye las conexiones que harán posible la lectura futura 1. Gran parte de ese trabajo ocurre en momentos que parecen simples: señalar una imagen, repetir una frase, escuchar una historia antes de dormir.

Investigaciones en torno a la lectura compartida temprana, como las del equipo de Carl Dunst, muestran que los niños que viven experiencias regulares de lectura con sus cuidadores desarrollan antes la capacidad de sostener la atención, de anticipar secuencias y de asociar emociones con palabras 2. El efecto tiene menos que ver con el contenido del libro y mucho más con la calidad del momento.

Lo que esto significa en la práctica es sencillo. La voz del cuidador es el primer libro que un niño conoce. El tono, la pausa, la expresión al leer en voz alta van construyendo, semana a semana, una relación afectiva con el lenguaje que antecede en años a la lectura autónoma.

Para esta etapa, lo más valioso en un libro es lo que invita a detenerse. Ilustraciones grandes y claras que dan pie a señalar y nombrar, frases breves con ritmo que se prestan a la repetición, formatos resistentes que el niño puede sostener y explorar solo. Los libros de cartón, con sus esquinas redondeadas y páginas gruesas, responden a una necesidad real. A esta edad, explorar un libro con las manos es también una forma de leerlo.

El hábito lector, a esta edad, se construye igual que cualquier otro vínculo, con presencia, con constancia y con placer compartido. El momento en que un niño pequeño trae un libro y lo pone en el regazo de un adulto está pidiendo algo concreto. Está pidiendo ese rato.

Notas y Referencias Bibliográficas

1. Wolf, Maryanne. Proust and the Squid: The Story and Science of the Reading Brain. Nueva York: Harper Collins, 2007.
2. Dunst, Carl J., Mary Beth Bruder, y Deborah W. Hamby. "Referencing Differences in Early Literacy Learning Opportunities." Early Childhood Education Journal 40, n.º 2 (2012): 91–99.

¿Te acompañamos en esta etapa?

Cada libro en nuestra selección ha sido elegido pensando en el desarrollo emocional y cognitivo de los niños.

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